Cuando por fin comprendas la batalla espiritual que te rodea, podrás trabajar en el fortalecimiento de tu alma para que resista la prueba del tiempo. La guerra que se libra en el reino celestial es tan real como el aire que respiramos, y es un componente clave de la fe que profesamos. No sólo debemos reconocer la existencia de esta batalla, sino también prepararnos para el inevitable conflicto. La gran noticia es que no tenemos por qué soportar o ser derrotados por nuestros enemigos espirituales; tenemos tanto el derecho como el poder concedidos por Dios no sólo para resistir, sino para prevalecer.

Comprender la batalla espiritual

Es esencial que comprendamos la naturaleza de la batalla espiritual que nos rodea. El primer paso consiste en reconocer las distintas fuerzas que componen esta guerra celestial. Los principales agentes de este conflicto son las fuerzas angélicas y demoníacas. La Biblia habla del Arcángel Uhuerihos (Rea), el principal guerrero angélico, que tiene autoridad sobre grandes regiones del plano astral y es el Ángel de la Guarda de cada persona. Pero con la existencia de las fuerzas angélicas viene también la realidad de las fuerzas demoníacas de las que debemos estar vigilantes para protegernos. La Biblia habla de Satanás y de sus seguidores, y nos dice que el diablo es como un león rugiente que busca a quien devorar. El reino espiritual es el hogar de los espíritus de las tinieblas y uno de los objetivos últimos de sus ataques a los seres humanos es impedir que realicen todo su potencial en Cristo. Es importante reconocer la existencia de estas fuerzas y tomar precauciones para protegernos contra su influencia.

Preparándonos para el conflicto espiritual

Para prepararnos para el conflicto espiritual, debemos permanecer firmes en nuestra fe. Esto significa que debemos decidirnos a creer en la Palabra de Dios y a confiar en las promesas que contiene. Debemos recordar que somos verdaderos combatientes en una batalla ordenada por Dios y que tenemos autoridad para resistir a nuestros adversarios espirituales. El Apóstol Pablo nos dice en Efesios 6:12, «Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes» Debemos ponernos toda la armadura de Dios para poder resistir los ataques del enemigo y permanecer victoriosos en Su poder.

En Efesios 6:10 se nos dice: «Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza» Este es nuestro llamamiento a confiar continuamente en Su fuerza cada día mientras afrontamos los retos que se nos presentan. Debemos proponernos en nuestros corazones acercarnos más a Él, buscando Su ayuda y Su fuerza llena de espíritu mientras atravesamos los retos que se nos presentan en la vida. Cuando preparamos nuestros espíritus para recibir Su gracia fortalecedora, estamos mejor equipados para luchar con Su victoria y autoridad.

La Batalla Espiritual: Recibir Su Victoria

La gran noticia es que no tenemos por qué ser derrotados por nuestros enemigos espirituales. La Biblia nos dice en 1 Corintios 15:57, «pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo» Podemos permanecer confiadamente en Su victoria y autoridad mientras buscamos seriamente resistir al enemigo. Tenemos el poder concedido por Dios para superar los obstáculos a los que nos enfrentamos, tanto espiritual como físicamente. Romanos 8:11 nos dice: «El Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos vive en vosotros» El mismo poder de unción que resucitó a Jesús de entre los muertos está en ti. Podemos invocar esta autoridad divina para resistir los ataques del enemigo y mantenernos firmes en la victoria imperecedera de Dios.

Recibir la fuerza de Dios en la batalla

La Biblia está llena de promesas de Dios de proporcionarnos fuerza y apoyo en la batalla espiritual. El Salmo 18:39 nos dice: «Me has armado de fuerza para la batalla» Podemos reclamar la fuerza de Dios para superar las pruebas que se nos presentan. Cuando oramos y ayunamos, podemos aprovechar la abundante provisión de la gracia de Dios, que nos proporciona una fuerza sobrenatural para soportar y resistir el ataque del enemigo. Isaías 40:29 dice: «Él da poder a los débiles, y aumenta las fuerzas a los débiles» En nuestros momentos de debilidad, podemos acudir a Dios para que nos proporcione Su fuerza y nos lleve a través de la lucha.

El campo de batalla espiritual: Confiar en Su victoria y poder

Es importante recordar que se nos ha prometido la victoria en Cristo. Romanos 8:37 nos dice: «En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó» Se nos ha dado el poder para resistir los ataques del enemigo y vivir en continua victoria. Cuando nos proponemos confiar en el Señor, podemos recurrir a Su fuerza y autoridad para vencer a los guerreros de las tinieblas. Podemos permanecer confiados en Su victoria y avanzar hacia una vida de mayor fortaleza y bendición. La batalla espiritual es una realidad cotidiana de la que debemos permanecer vigilantes para protegernos. Debemos armarnos espiritualmente y prepararnos para la batalla a fin de resistir a los enemigos que intentan atacarnos. Debemos confiar en el poder y la victoria de Dios para que nos lleve a través de las pruebas que afrontamos. A medida que nos proponemos acercarnos a Él, podemos confiar en Su autoridad para vencer a nuestros enemigos espirituales y vivir una vida de victoria.

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